¿Alguna vez has perdido por una diferencia tan pequeña que parecía absurda? Media décima en un examen que te cambiaba el año, el piso que se llevó otro por llegar una hora antes o el trabajo que fue para el uno de dos finalistas, y el segundo eras tú. Son derrotas tan pequeñas que no sabes dónde ponerlas: demasiado grandes para olvidarlas, demasiado absurdas para explicarlas.


Este fin de semana, en el Campeonato de España de volteo (gimnasia acrobática sobre un caballo en movimiento), competía una gimnasta que hace año y medio se lesionó y tuvo que ver el campeonato de 2024 desde fuera. Desde entonces: gimnasio, rutinas en casa, entrenamientos los martes, los viernes y los sábados. Todo el año.

El pasado sábado quedó séptima en los obligatorios. El domingo hizo la nota técnica más alta del campeonato de su categoría: un 8,000 que solo igualó la campeona. Remontó tres puestos y terminó cuarta de España.

A tres milésimas del bronce. Sí, 0,003 de diferencia con la tercera.

Tres milésimas de punto. Año y medio de recuperación y de trabajo resuelto por un margen que el ojo humano no puede ver. Fernando Aramburu lo escribió en Patria:

«Nos esforzamos por darle un sentido, una forma, un orden a la vida, y al final la vida hace con una lo que le da la gana».

Lo raro pasó antes de empezar

Llegó a pista sin nervios, tranquila, segura, convencida de que todo iba a ir bien, porque su abuela estaba con ella y la iba a ayudar.

Su abuela murió en primavera. Sentía pasión por esa nieta: veía en bucle los vídeos de sus ejercicios y presumía de ella ante cualquier vecina que se dejara.

Al bajar del caballo, la gimnasta no habló de milésimas, dijo que la había sentido allí arriba, con ella.

¿La ayudó la abuela?

No lo sé.

Tampoco sé si esa es la pregunta correcta.

Recupero otra vez en la newsletter a Murakami porque escribió en Al sur de la frontera, al oeste del sol:

«Todo lo que tiene forma desaparece antes o después. Sin embargo, hay un tipo de sentimientos que permanecen para siempre».

Probablemente no nos ayudan desde fuera, quizás nos ayudan desde dentro. Porque llega un momento en que lo que alguien nos dio deja de ser suyo para formar parte de quienes seguimos aquí. La calma con la que saltó a pista no salió de la nada. Aquello que su abuela había sembrado en ella también estaba compitiendo el domingo.

Tres milésimas de punto

Miden la distancia entre el tercer y el cuarto puesto, es decir, miden una clasificación, no necesariamente el resultado. No miden la lesión superada, ni los martes, viernes y sábados de un año entero, ni a la abuela.

Ella lo sabía mejor que nadie, no salió a por una medalla, salió con un solo objetivo: bajarse del caballo con una sonrisa por ella.

Lo consiguió.

La remontada también.

La mejor nota técnica de España también.

Si eso es perder, quizás llevamos demasiado tiempo llamando victoria solo a subir a un podio. A veces confundimos no ganar con perder, y no son la misma cosa.

El bronce era lo único que no dependía de ella, por eso cuesta llamar derrota a lo que ocurrió el domingo.

Ahora toca pensar

Como en todos mis posts de «Conexiones no evidentes», te pediré que pienses en algo concreto: en quién llevas tú a tus finales; la llamada que ya no puedes hacer cuando sales con una buena noticia; la manera de no rendirte que aprendiste mirando a alguien que no se rendía. La frase que repites a tus hijos y que no es tuya: era de tu madre

Algún día tú también estarás en esa grada invisible, en el gran día de alguien que te quiso.

Lo que estás dejando ahora dentro de los tuyos (la calma, el empeño, la alegría) es lo único que ningún juez podrá medir.


La gimnasta de este post y de la foto es mi hija, Martina. La abuela es mi madre, que murió en abril y siempre veía los vídeos de su nieta en bucle. El 5 de julio de 2026, durante el minuto y medio que duró su ejercicio, sentí en el aire una magia que no había sentido nunca. No sé si fue la abuela, el esfuerzo de Martina o ambas cosas. Lo que sí sé es que hicieron el campeonato juntas.

Martina en el XXV Campeonato de España de Volteo, prueba de ejercicios libres.

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