Soy una persona simple. Lo que ves es lo que hay. Y lo que hay, si lo ves, es todo lo que puedo ofrecer. Sin más. Sin medias tintas. Si doy, lo doy todo, desde el principio. No me vengas llorando para que te de más porque no te lo daré. Pero no porque no quiera, porque si te estoy dando algo ten seguro que es todo lo que te puedo dar, de no querer darte no te daría nada. Absolutamente nada.

De la misma forma que doy todo lo que puedo dar desde un principio, he de decir que suele gustarme que me den lo que me merezco desde el principio. Ni más ni, sobretodo, menos.

A modo de ejemplo, y solo como uno de los ejemplos a los que esto se puede aplicar, he de decir que antes de ayer solicité la portabilidad hacia otra compañía móvil por diversos motivos y hay algo que me ha llamado mucho la atención y que, además, me ha gustado mucho: mi actual compañía de móvil no me ha llamado ni una sola vez para evitar que me vaya. ¡Muy bien por ellos!

Agradezco enormemente que no haya habido ni una sola llamada ofreciéndome algo que, hasta hoy, no me daban. De haber recibido esa llamada me habría sentido engañado. Engañado y menospreciado porque habría hecho falta ver que me quería ir para ofrecerme mejores condiciones. Y eso habría hecho que me sintiese enfadado.
Así que chapeau por mi actual compañía de móvil.

El mensaje “invisible” que he captado ha sido:

Querido Marc, te hemos dado lo mejor que te podíamos dar desde el principio. Pero no podemos ofrecerte más de lo que ya te damos. Así que si decides irte es porque has encontrado algo mejor que nosotros no podemos darte. De haber podido lo habríamos hecho

Así que me voy a ir contento por partida doble. Porque me voy a otra compañía que me ofrece mejores condiciones y, sobretodo, porque sé que mi actual compañía ya me lo ha dado todo. Desde el principio.

Al principio del post decía que este era sólo un ejemplo. Un ejemplo que se puede trasladar a muchos aspectos de la vida. Basta con cambiar la palabra “compañía de móvil” por “pareja” o “trabajo“.

¿Qué pasaría si en lugar de hablar de mi compañía de móvil hablase de mi “pareja”? Pues que uno debería plantearse cambiar si esta te da lo justo y solo mejora cuando te quejas.
¿Y si hablase de un trabajo? Lo mismo. ¿Por qué malgastar esfuerzos en suplicar lo que es justo?

Si crees, como yo y como mi actual compañía de móvil, que alguien merece la pena, dáselo todo desde el principio. Que él lo sepa. No seas como aquel que todo lo convierte en una negociación con tal de tener la sensación de salir ganando por el mero hecho de ahorrarse 4 duros. Porque cuando le ofrezcas esos 4 duros a alguien que, como yo, se va, te dirá que te los quedes tú.

Relee este artículo y cambia las palabras añadiendo “pareja” o “trabajo” o lo que tú creas y dime si no es mejor darlo (y que te den) todo desde un principio. Para todos.

Así que dejo RaccTel para irme a Yoigo. Porque este post habla de eso: de mi cambio de compañía móvil.